““Hoy la tierra y los cielos me sonríen,
hoy llega al fondo de mi alma el sol,
hoy la he visto..., la he visto y me ha mirado...,
¡hoy creo en Dios!” – G. A. Bécquer
Para cuando vuelva a verla tal vez ya no tenga esos efectos en mi, pero a quien pretendo engañar, olvidarme es tan imposible como olvidar que el sol sale todas las mañanas o que el ruiseñor olvide su canto y la rosa su aroma, por lo tanto solo me queda la inútil esperanza del quizás.
Como decía Bécquer, Hoy la he visto. Allí estaba de nuevo, su pelo castaño y suelto, tan brillante y bonito como es ella. No podía apartar mi mirada. Sabía que aquello no podía suceder, que el solo hecho de mirarla me debía estar prohibido. Pero mi amor salía de lo más profundo de las entrañas, como fuego recorriendo mi sangre. Permanecí quieta mientras todo daba vueltas en mi cabeza. Me saludó con esa voz que me hace soñar, su sonrisa provoca la mía. Cuánto la he añorado.
Verla allí, tal como es ella y yo sin poder acercarme. Debía aparentar normalidad. Quería correr hacía ella, abrazarla, decirle lo mucho que he notado su ausencia, decirle que la quiero, que sin ella no me queda nada, que es la luz de mi cielo, besarla apasionadamente como si no hubiera un mañana. Pero sólo podía sentir el dolor en mi interior, clavándose en el corazón. Cada momento en que no la veo no existo, pero viéndola solo me autodestruyo a mí misma.
Decía que las cosas cambiarían, pero a quien pretendo engañar, tenía miedo de no volver a escuchar su hermosa y única voz, que me extasía con una simple palabra, con un simple sonido.
Algo dentro de mí empezó a ascender desde lo más profundo del alma.
Unas palabras que anhelaban ser pronunciadas.
Y quería pronunciarlas. Podía ser no correspondido, pero no perdía nada por intentarlo, quizás sí que lo era.
Pero ahora, tan solo escribo esto mientras escucho las gotas de la lluvia cayendo paulatinamente, derramándose, como las lagrimas de mis ojos que se deslizan rozando mi piel. Hoy mi cuerpo es un conglomerado de dolor, pero no importa, mañana estaré mejor, en unos meses será un breve recuerdo impreciso de un primer enamoramiento.
No sé, supongo que es difícil de entender, o puede que no.
El primer vers em recorda un fragment de "Encuentros en la tercera fase", quan pregunten un senyor gran que descriu la nau per la nit: "anoche el sol salió y me saludó" (més o menys).
ResponEliminaI sí, "en unos meses será un breve recuerdo impreciso de un primer enamoramiento." però quelcom haurà quedat igualment enregistrat en algun lloc, el cor, l'ànima o com es digui.
No la deixis... l'escriptura!